Raquel Michelena's Blog

Inundación de Información

Inundación de Información

En la actualidad vivimos en un mundo inundado por la información. El acceso a ella es fácil, ya que los medios de comunicación se ocupan de proveernos de las cosas que suceden el mundo y en nuestro entorno. Los periódicos, la prensa diaria, las revistas especializadas, la radio y la televisión, de forma permanente, llenan nuestras vidas, con mensajes más o menos dirigidos.

El medio por excelencia, hoy día, que permite estar informados, investigar, buscar aquello que se necesita, es Internet. Se ha convertido en un método sencillo de utilizar, que permite indagar sobre temas que son interesantes, buscar soluciones o encontrar opiniones de todas las partes del mundo. También se pueden encontrar lugares que sirvan de punto de unión o para crear entornos comunes, donde compartir y debatir opiniones, creencias, tendencias, cultura, aficiones, etc.

La inexcusable consecución de objetivos de productividad y competitividad nos obliga a reflexionar sobre nuestra visión de la Sociedad de la Información, y de su álter ego, la Economía del Conocimiento y la Innovación. La información que manejamos en las empresas no siempre tiene el significado ni la veracidad que aparenta, y por ende, no podemos creernos todo lo que leemos en los medios impresos o electrónicos.

Es verdad que cada uno de nosotros percibe las realidades a su manera, en función de sus creencias, sentimientos, valores, inquietudes y deseos; pero es que también podemos vernos ante información incompleta, confusa, manipulada o inexacta. Así, si sumamos la posible falta de calidad en la información con la tendencia del cerebro (por sus muchos “filtros”) a engañarnos, el resultado podría ser poco fiable. Obsérvese que, admitida la necesidad del aprendizaje permanente en la vida profesional, las universidades han venido desarrollando la idea de la alfabetización informacional… “alfin”, de modo que los alumnos aprendan a manejarse bien con la información: acceso, consulta, aprendizaje, integración y aplicación. Ya en el mundo empresarial, habría de hablarse de destreza -y aun excelencia- informacional; sin duda, una buena gestión de la información y del conocimiento resulta inexcusable en las empresas del saber.

La idea es apuntar a una economía emergente, cuya característica principal es el conocimiento y la innovación, y, se le suman así varias etiquetas: información, conocimiento, comunicación, innovación… que no deberíamos fundir ni confundir. Los empresarios suelen asociarse para defender sus negocios e intereses, de igual manera deben hacerlo para avanzar en productividad y competitividad, y sin duda se precisa una sinergia de esfuerzos para lograr resultados que nos beneficien de manera sostenible.

Tomando esto en cuenta debemos precisar que:

  • Hemos de interpretar debidamente los conceptos de información, comunicación, conocimiento, telecomunicación, aprendizaje, innovación…
  • Estamos rodeados de información, pero ansiosos de conocimiento; hemos de mejorar la traducción de aquélla a éste.
  • El aprendizaje permanente se halla íntimamente vinculado con la destreza informacional (information literacy or fluency) y con la gestión del conocimiento.
  • El trabajador ideal de nuestro tiempo ha de protagonizar su trabajo, e igualmente su aprendizaje y desarrollo profesional.

El concepto de innovación va más allá de la mera renovación tecnológica, y reclama prácticamente todas nuestras fortalezas cognitivas y emocionales. José Enebral Fernández, Director de Marketing e Innovación Nanfor Ibérica, en su artículo: De la Sociedad de la Información a la Economía del Conocimiento nos aclara el panorama sobre las brechas existentes entre la información y el conocimiento que considero importante compartir.

A pesar del protagonismo que adquiere la tecnología (TIC) en nuestros días, hemos de verla, en efecto y si el lector asiente, como un medio; como un medio para comunicarnos y para acceder a la información que precisamos. A partir de ahí, se trata de generar conocimiento que nos permita desarrollar nuestra profesión en la economía del siglo XXI. Ante posibles deficiencias en la información a que accedemos, y para asegurar la solidez del aprendizaje, hemos de activar nuestro pensamiento crítico. Además, para obtener máximo aprovechamiento del conocimiento sólido adquirido, hemos de desplegar también las conexiones, analogías, inferencias y abstracciones que, bien orientadas, catalizan la deseable innovación en procesos, productos y servicios. Como álter ego de la Sociedad de la Información, la denominada “Economía del Conocimiento y la Innovación” demanda profesionales que sean aprendedores permanentes y que, con su competitividad individual, contribuyan a la colectiva. Tenemos que desarrollar todas nuestras facultades y fortalezas de seres humanos, y aquí hemos subrayado la necesidad de convertir en conocimiento valioso y aplicable la información disponible. Pero, si una brecha hay entre el conocimiento y la información, como lo hay entre ésta y la tecnología, también encontramos brechas entre el conocimiento y el alto rendimiento, y entre el conocimiento y la innovación.

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